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El Defensor del Menor de Andalucía es una institución creada por el Parlamento de Andalucía y tiene como misión la defensa y promoción de los derechos y libertades de las personas menores de edad. Sus actuaciones son totalmente gratuitas y no requieren de ningún formalismo especial.

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El Defensor propone la creación de una mesa de coordinación para la acogida de los menores refugiados

El Defensor propone la creación de una mesa de coordinación para la acogida de los menores refugiados

El Defensor propone la creación de una mesa de coordinación para la acogida de los menores refugiados

El Defensor del Menor de Andalucía, Jesús Maeztu, ha propuesto hoy la creación de una mesa de coordinación entre las diferentes administraciones y colectivos implicados para la acogida e integración de los refugiados sirios y, en especial, en la atención que se dispensará a los niños y niñas que llegarán a la comunidad autónoma de Andalucía.

El Defensor del Menor de Andalucía, como miembro del Foro Profesional por la Infancia de Andalucía, ha intervenido hoy en la presentación de un documento del Foro que alerta sobre las consecuencias médicas y psicológicas de esta crisis para el bienestar de los niños refugiados.

Jesús Maeztu ha alentado a las administraciones competentes a elaborar planes de acogida e integración de los niños y niñas, especialmente en los ámbitos educativo y sanitario, en el marco de una actuación conjunta en la que se reúnan las iniciativas de las administraciones, las universidades y las ONG. “Los distintos dispositivos están planteando acciones, pero hace falta un punto de encuentro que organice una respuesta ágil en actuaciones y recursos disponibles, para que la integración sea lo más rápida posible”, ha señalado.

El Defensor del Menor ha incidido en que en el caso de los niños y niñas no sólo es necesaria la acogida, sino una atención integral que trabaje con las consecuencias y efectos de las situaciones que han padecido. También ha solicitado que, “en este tiempo de espera”, se proporcione a las entidades documentación sobre el perfil de los menores que van a llegar, para adaptar la respuesta a estas situaciones concretas. “No sólo hay que acogerlos ya, porque cada día que pasa va a peor, sino que hay que trabajar en una integración para sanarlos de nuevo”, ha señalado.

“¿Qué han visto estos niños? ¿Qué imágenes tienen grabadas en su pupila? ¿Qué no entienden? Son niños que han huido de una catástrofe, y hay que acogerlos con los brazos abiertos”, ha recalcado Jesús Maeztu, quien ha propuesto medidas de sensibilización para evitar episodios de racismo o xenofobia.

Por su parte, Ignacio Gómez de Terreros, presidente de la Fundación Gota de Leche, ha alertado sobre las graves consecuencias que representa para los menores la crisis migratoria que está viviendo Europa, una situación que ha calificado de “trágica, vergonzosa e inadmisible”.

Gómez de Terreros ha subrayado que el Foro Profesional por la Infancia, del que es impulsor, ofrece una información de carácter profesional relacionada con la vulnerabilidad de los más pequeños, por lo que ha presentado un documento que ofrece un “diagnóstico de ese daño y de ese dolor a corto y largo plazo”.

El documento, apoyado por un vídeo elaborado por la Asociación de la Prensa de Sevilla, recopila los efectos médicos y psicológicos que tiene la crisis de los refugiados en el bienestar de los niños. El autor del documento, el pediatra Juan Gil, ha recopilado seis grandes bloques sobre situaciones de riesgo y consecuencias para la salud en los niños y niñas refugiados.

Para empezar, los niños se ven expuestos a una alta probabilidad de morir por el naufragio de las embarcaciones sobrecargadas en las que viajan o por enfermedades contraídas en el éxodo. También sufren una elevada probabilidad de ser separados de sus padres, lo que conlleva la ruptura brusca de los vínculos, del cariño y de la protección imprescindibles para su desarrollo psicológico y orgánico.

La falta de higiene y de ropa adecuada, de vivienda y las medidas insuficientes o inexistentes de saneamiento elevan el riesgo real de enfermedades y de epidemias para los refugiados y para toda la población en su conjunto. La desnutrición dificulta el desarrollo de las funciones orgánicas, de la psicomotricidad, de la inmunidad, del desarrollo cognitivo, del aprendizaje y de instrucción. También sufren la privación del derecho al juego y al aprendizaje, dos elementos básicos para el desarrollo personal y la vivencia de la infancia.

Otro elemento destacado en el documento es que en muchas ocasiones estos niños y sus familias son rechazados en los países en los que buscan refugio, suelen ser víctimas de xenofobia, pierden su identidad cultural o son relegados a la marginación y a la exclusión social.

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